domingo, 20 de febrero de 2011

Almojábanas, otra vez. La belleza es efímera.


Lo bello siempre es efímero, no tiene tiempo ni capacidad para permanecer. Nadie negará que un instante de belleza es difjícil incluso de retener en la mente. La belleza está en todas partes, entre nosotros, en nosotros mismos.

Algunos gestos son bellos, un modo de mover las manos, una extraña manera de pronunciar una palabra. Pero esos momentos, esos instantes pasan y ya nunca volverán. No, no lo harán, porque dejan paso a otros mejores. Aunque la belleza sea efímera, se renueva con cada latido. Animo volverán, más y mejor!

Estas almojábanas ya las había hecho y publicado, pero están muy ricas y a mi madre le encantan. Las hago a menudo solo por que le gustan, ver como las disfruta mi madre es un momento de efímera y verdadera belleza.


Almojábanas.

200gr de agua.

200gr de aceite de girasol.

250 gr de harina.

4 huevos.

Para el almíbar: la misma cantidad de agua que de azúcar, nos debe quedar un almíbar bastante espeso.

Primera masa.

Esta primera masa necesita estar muy fría, así que yo la suelo preparar por la mañana muy pronto y la dejo en el frigo hasta la noche. Se ponen en una olla el aceite y el agua, en cuanto empiezen a hervir se retiran. En ese momento se les añade la harina, y se remueve hasta incorporarla por completo. Como ya he dicho, esta primera masa ha de estar fría, la tapo en la misma olla y la guardo en la nevera.

Segunda masa.

Sacamos de la nevera nuestra 1ª masa y le vamos incorporando los huevos uno a uno. Es importante no echar otro huevo, sin haber intergrado bien el anterior. La masa ya está lista para hornear.

Para formar las almojábanas, se coge un poco de masa con una cucharada y se pone directamente sobre la placa cubierta con el papel de hornear. Con un dedo empapado de aceite, le hacemos un agujero en el centro, ya está. Se hornea con el horno precalentado a 200º y durante unos 20 minutos más o menos, con aire. Es importante estar pendiente, es una masa muy delicada.

Finalmente se empapan en el almíbar, que haremos poniendo el azúcar y el agua a hervir, a fuego medio, con cuidado de que no se queme. Empapamos bien las almojábanas en el almíbar y luego echamos un poco de azúcar por encima.

Fuera dietas, estas almojábanas no están hechas para tener miedo a las calorías, están listas para ser degustadas con gula.