martes, 1 de febrero de 2011

Las caracolas que quisieron ser bollitos. El frío.


Hace frío, mucho frío y no sé exactamente que hacer para quitarmelo de encima. Se me ocurre quedarme en la cama hibernando como los osos polares, hasta la llegada de la primavera. Tengo calorías suficientes en mi cuerpo para estar un cierto tiempo sin comer, y que no pase nada grave.


Tengo otras ideas, como emigrar al Caribe, comprarme un jersey-manta eléctrica, aunque creo que eso aún no existe. Podría no salir de casa, hasta que el sol empiece a calentar. Debería mantenerme permanentemente lejos de las corrientes de aire, de la lluvia, de ese viento huracanado que a menudo invade mi ciudad.


O simplemente dejar pasar el frío, con una sonrisa en la cara y abrigándome hasta las orejas. Mientras me comeré uno de estos bollitos, que en realidad debieran ser caracolas, pero quisieron ser bollitos, que le vamos ha hacer! La receta la vi aquí .


Las caracolas que quisieron ser bollitos.


250ml de leche.


100 de aceite o mantequilla.


50gr de azúcar.


2 huevos, más uno para pintar.


1 cucharada de sal.


650 gr de harina.


1 sobre de levadura seca de panadero.


Para el almíbar: agua y azúcar en la misma medida. Dejar hervir hasta que se espese nuestro almíbar.


A mano.


Amasar todos los ingredientes al menos durante diez minutos, cuidando de que la sal no entre en contacto directo con la levadura. Una vez amasado dejar reposar tapado en un lugar cálido. Podéis hacerlo dentro del horno, previamente calentado a 50º, lo apagáis y con el calor residual la masa levará.


En la panificadora.


Echar los ingredientes en la cubeta en el orden de la lista, programar menú masa, que suele durar más o menos 1h 50mn.


Tanto a mano como en panificadora formar bolas de masa de unos 50gr cada una. Estirarlas para hacer un cilindro que vamos a ir enrollando sobre si mismo, como veis en la foto.


Una vez formadas nuestras caracolas, las ponemos sobre papel de horno y las tapamos de nuevo, para que vuelvan a levar. El tiempo dependerá, pero lo mejor es dejar que doblen su volumen, como veis aquí.


Solo nos queda, pintarlas con el huevo que nos quedaba. Están listas para hornear con el horno precalentado a 200º unos 20 o 25 minutos. Una vez sacadas del horno y enfriadas en una rejilla, las pintamos con el almíbar y echamos un poco de azúcar por encima. No se puede pedir más de unos ingredientes tan básicos, solo comérselo mojaditos en un buen chocolate caliente, charlando con la familia o con amigos.