viernes, 29 de octubre de 2010

Habichuelas blancas con patatas. La reina de Saba.

¡Se cree la Reina de Saba! desde muy pequeña he oído esas palabras, tiene un tono negativo, no peyorativo, solo negativo. Te da a entender que la persona es prepotente, soberbia, ostentosa, nada humilde, que se vanagloria de lo mucho que tiene, en fin nadie con quién encontrarse a fin de mes.

Pero me daba curiosidad saber quién había sido en la vida realidad. La reina de Saba, lo primero de todo, era reina por derecho no era consorte, era poderosa y contemporánea del Rey Salomón, rica muy, muy rica.

Apuntar como mero cotilleo, para que luego digan de "Salváme", se rumoreaba que tuvo un hijo con el Rey Salomón. No digo nada.

También llamada Makeda para Etiopía y Bilbis para el islam. Su historia muy interesante, si queréis saber más, La Reina de Saba os espera. Pero lo más fabuloso de todo es que en 2008 unos arqueológos alemanes encontraron su palacio, la noticia me paso desapercibida en su momento, hoy la he leído con sumo gusto.

Este guiso de hoy, quizás pueda parecer un poco ordinario, para enlazarlo con una reina, pero en la mesa, nada es ordinario, si se presenta con amor.

Habichuelas blancas con patatas.

1 Bote de habichuelas, si ya empiezo con los botes.

Patatas, si queréis también hay unos botes fantásticos, pero estas para mi honra las pelé yo.

Solo se trata de poner a cocer las patatas, cuando falten 15 minutos añadimos el bote de habichuelas y dejamos hervir. Se sirven sin nada, cada uno a de aliñarlas con aceite, vinagre y sal.

Y por supuesto no olvidar que sin amor no son nada, creeréis que hablo demasiado del amor, pero no, como decía mi abuelo, el amor nunca está de más.