martes, 26 de octubre de 2010

Pisto. Dickens, siempre Dickens.

Es uno de los más grandes, no lo digo yo, lo dice el mundo entero. Su universo es complejo, malvado al principio para terminar dejándonos ver la bondad del ser humano.

Sus novelas siempre me estremecen, te enganchan desde la primera línea. Las vicisitudes de los personajes son tales que te quedas sin aliento, y siempre te alegras de no haber vivido en ese momento. Los personajes sufren y mucho, pero siempre o casi siempre encuentran la felicidad merecida, no como ellos hubieran querido a menudo, sino como el destino les deja. Bravo Míster Dickens!

Si hablo de este autor, solo se me ocurre un sencillo plato, hijo de la necesidad y de la magnifica huerta. Para que salga perfecto solo es necesario, ponerle mucho amor, es un ingrediente imprescindible.

Pisto.

Cebolla.

Pimiento rojo.

Tomates.

Berengenas.

Todo al horno durante 1h más o menos, quizás más que menos. Cuando lo saquemos del horno, dejarlo enfriar y pelarlo todo, terminar cortándolo a trocitos. Servir con el mismo amor, con el que lo hemos hecho.



Yo me lo comí acompañado de una salchicha alemana, también muy rico con un huevo frito.